jueves, 6 de febrero de 2014

IV CLASE 5 DE FEBRERO LA TRANSFERENCIA






INTERESANTE ENSAYO SOBRE LA DANZA A PROPÓSITO DE LA TRANSFERENCIA DEL MOVIMIENTO




La experiencia del movimiento y de la danza*
Por Diana Patricia Zuluaga

El presente ensayo hace parte de una investigación filosófica emprendida desde hace algún tiempo,  más exactamente una reflexión sobre la  experiencia personal del movimiento y de la danza,  reflexión en la que he recorrido caminos y he tenido pensamientos que deseo compartir con más personas.   

El asombro hacia algo tan evidente en la experiencia humana como el movimiento,   me ha permitido reconocer la importancia y los beneficios que dicha práctica tiene para la vida humana.      Este asombro es por fortuna compartido,   he encontrado varias personas que al igual que yo se han visto motivadas  por el deseo de ahondar en preguntas tales como: ¿qué tipo de vivencia o experiencia específica es moverse?,  y aun más ¿qué tipo de experiencia o vivencia es bailar?     Mi objetivo será pues que el lector se asombre con algo evidente en su experiencia de vida y en esta medida poco pensado: el movimiento y la danza.    El enfoque general desde el cual es concebida esta reflexión,  hace que  el público al cual se dirige  sean  personas interesadas en el tema,  independientemente de si son o no bailarines. 

En relación con el método considero que todo aquel que intenta analizar la experiencia humana encuentra en la fenomenología una herramienta valiosa,  además de una importante bibliografía.        Después de hacer un recorrido por algunas ideas claves del método fenomenológico,   lo cual considero pertinente para la comprensión del texto, retomaré los planteamientos que la fenomenóloga Maxine Sheets-Johnstone compila en su ensayo “Thinking in Movement”.      A partir de esos planteamientos y mi experiencia,    establezco algunas reflexiones que más que conclusiones dejan  abierto el debate en  temas que considero fructíferos campos de investigación.

1.   La Fenomenología[1]
Aun cuando varios filósofos han utilizado el término fenomenología en sus investigaciones,   retomo tan sólo aquella interpretación que Edmund Husserl hizo del mismo.   Podemos describir  a Husserl como un pensador  que intentó hacer de la filosofía una reflexión radical sobre la experiencia humana.   Este matemático y filósofo judío emprendió la tarea definir un nuevo método filosófico a partir del cual se diera sentido al que hacer científico,  el cual en su opinión era irreflexivo y en esta medida incapaz de pensarse a sí mismo,  y sustentar su desarrollo.   Por lo tanto,  su filosofía es una crítica al positivismo y a la inmersión irreflexiva de la ciencia y sus métodos en todos los aspectos de la vida humana.      

Es así como la reflexión  conduce a Husserl a plantear una nueva región de estudio que las ciencias habían olvidado: la conciencia  o en un sentido más amplio la vivencia o experiencia humana.      Pero,  para estudiar esta nueva región   no era suficiente partir de una actitud teórica frente a la experiencia,   ya que aun en ésta actitud el ser humano manejaba “la tesis de la actitud natural”,  i.e.  que el mundo que está ahí adelante existe.       Al sacarla de juego  -ponerla entre paréntesis-,  Husserl encontró esta región dadora de sentido a partir de la cual se constituye el mundo,  e igualmente el camino a través del cual desarrollar una metodología adecuada para acceder  a esta región del ser –la conciencia.   

En actitud natural no se dirige la mirada hacia la conciencia,  dado que el mundo,   tal y como lo vemos,  es una evidencia inmediata,  ininterrumpida,  e incuestionada,  tanto en la actitud precientífica como en actitud científica.    A este mundo que está “ahí delante” se refiere mi conciencia teorizante,  se refieren todos los actos del pensamiento,  i.e.  querer, imaginar, soñar, recordar, etc.,   a los cuales no me dirijo reflexivamente.    “La realidad la encuentro como estando ahí delante y la tomo tal como se me da, también como estando ahí.  Ningún  dudar de datos del mundo natural, ningún rechazarlos, altera en nada la tesis general de la actitud natural.  El mundo está siempre ahí como realidad;  a lo sumo, es aquí o ahí distinto de lo que presumía yo;  tal o cual cosa debe ser borrada de él por decirlo así, a título de apariencia o alucinación, de él que es siempre –en el sentido de la tesis general- un mundo que está ahí”(Ideas I 69).  En este orden de ideas, la meta de la ciencia es conocer mejor de lo que puede  hacerlo la experiencia ingenua, este mundo que está ahí delante.  

Gran parte de los esfuerzos de Husserl se encaminan al desarrollo de un método a partir del cual acceder a la conciencia.     Partir de  la “reducción fenomenológica”,  la cual consiste en un cambio de actitud frente a la experiencia,   un sacar de juego  la tesis de la actitud natural según la cual el mundo existe ahí adelante,  permitió a Husserl realizar descripciones  de la conciencia.      “Poner entre paréntesis” la tesis de la actitud natural   implica un intento de duda que no consiste en una negación de la existencia del mundo, sino en un “no hacer juicios sobre existencias”,  implica  “poner fuera de juego la validez del mundo” (Ibíd.).     En este intento abandono las ciencias y filosofías predadas,  sus  conceptos y juicios no deben incluirse en la descripción del residuo que quede de esta desconexión,  i.e. mi conciencia.  Como herramienta de trabajo  me queda “la visión directa, no meramente la visión sensible, empírica, sino la visión en general, como forma de conciencia en que se da algo originariamente” (Ideas 50).  

De acuerdo con lo anterior,   al hacer  la reducción fenomenológica dejo de vivir el mundo tal y como estoy acostumbrado a vivirlo,  fijo mi atención en  todo aquello que ocurre en mi conciencia,  i.e.  sus maneras de operar y el modo de aparecer de la objetividad.    Mi vida sigue fluyendo,  pero yo asumo una actitud diferente que me permite conocer el fenómeno de la vida,  de esa vida de conciencia en la  que participo.    Mi interés se centra en las esencias de esta vivencia,  es decir en aquellas cosas o eventos que a pesar de todas las variaciones que en cada instante suceden en mi vida,  permanecen como constantes.   

Las primeras reducciones fenomenológicas llevaron a Husserl a plantear como esencial a la conciencia la intencionalidad,  i.e.  que  la conciencia siempre es conciencia de algo.  Pienso en una montaña,  imagino un cuadro,  recuerdo el bosque;  están presentes en estos enunciados la conciencia constituyente  y aquello constituido –la objetividad.     En la reducción dirijo la mirada a la esfera de la conciencia y estudio lo que encuentro de inmanente en ella, lo que tiene de suyo propio,  pero también estudio el modo de aparecer de los objetos o correlatos que acompañan todo acto del pensamiento. 

Aun cuando a primera vista, y tal vez por el lenguaje,  pareciera inasequible este tipo de investigación filosófica para personas sin un amplio dominio del conocimiento,  es en realidad un método cercano a cada ser humano interesado en examinarse  a sí mismo y su experiencia.   De hecho,  aquellas personas que practican meditación poseen un entrenamiento mental que facilita el acceso a la conciencia, ya que controlan su flujo de pensamientos y pueden concentrarse en algunos aspectos de la experiencia.   Un monje Zen se interesa al igual que un fenomenólogo en captar las esencias o invariantes de esa experiencia.          Es tan sólo un cambio de actitud lo que esta exige,    el  fenomenólogo lanza  una nueva mirada  a su experiencia,   la enfoca  en la capacidad productiva y creadora de su conciencia.    Por ejemplo,  yo me encuentro en un recinto escribiendo este ensayo,   mi actitud natural es escribir este texto y dejar que la experiencia pase sin que yo establezca alguna reflexión sobre ella.   En actitud fenomenológica no dejo fluir la experiencia irreflexivamente,  sino que concentro mi atención en algunos aspectos de la experiencia que considere mi interés.    Por ejemplo,   miro que sucede en mi campo visual y los objetos que lo componen,  o  dirijo mi atención a aquello que sucede en mi percepción, imaginación, o sentir.    Si estoy interesada realizar descripciones fenomenológicas sobre la percepción de objetos, entonces miro que sucede al objeto  en mi campo visual cuando cambio mi dirección,  cuando cambia el nivel de luz,  cuando giro el objeto en tal dirección  etc.     Sin embargo,  no me intereso en describir todas las cosas que suceden en mi conciencia,   tan sólo en aquellas invariantes de mi experiencia.   Siguiendo el ejemplo anterior,   puedo contemplar diversos objetos y encontrar que de todas las posibles observaciones,  el objeto siempre es percibido a través de matices,  es decir que siempre aparece en una perspectiva y no como totalidad.      

Husserl realizó descripciones de la conciencia relacionadas con la percepción de objetos y otros seres animados,  y   la conciencia misma.    Él encontró la punta de un iceberg,   encontró un ser humano involucrado con un mundo de cosas, animales, vegetales, y otros seres humanos que él tenia la capacidad de percibir,  a las cuales daba un valor,  A partir de   y  las cuales generaban un sentir.      Las reflexiones realizadas por Husserl han sido fuente de diversas investigaciones y corrientes  en historia, sociología,  antropología, arte,  y filosofía;  sin embargo,  el ejercicio que plantean las reducciones y descripciones fenomenológicas no ha tenido el mismo desarrollo.

En relación con nuestro tema,  i.e.  la experiencia del movimiento y la danza se encuentra un desarrollo importante.  La fenomenología se ha interesado por el cuerpo y el movimiento de manera especial,  dado que en su concepción de mente no existe paralelismo o dualismo: la mente es mente-encarnada.    Además,  el cuerpo tiene un ser en el mundo específico definido por el movimiento.     Estas relaciones llevaron a la  filosofa y bailarina Sheets-Jhonstone,  principal referencia de este texto,  a ser una de las primeras personas en realizar una tesis doctoral sobre danza y fenomenología[2].   Thinking in Movement,  título del ensayo  de  Sheets-Jhonstone,  plantea  a partir de un  enfoque fenomenológico un tipo de pensamiento relacionado con la experiencia cinética del ser humano.

2.  La experiencia Thinking in Movement en la improvisación en danza[3]

Si consideramos pertinente el estudio del movimiento  desde un enfoque fenomenológico, es porque dicha experiencia  implica un estado de conciencia especial o diferente a aquel que implicado otras experiencias tales como estar durmiendo,  estar pensando en un texto,  o simplemente imaginado un evento mientras se  reposa en una sillón.    Sheets-Jhonstone introduce una categoría de pensamiento o estado de conciencia que nombra muy bien aquello que sucede en el plano de la conciencia cuando concentramos nuestra experiencia en el movimiento.   A este fenómeno lo llama Thinking in Movement,   y su ensayo es intento por rescatar el papel que este tipo de pensamiento tiene en el desarrollo de conceptos imprescindibles para la vida en el mundo de los seres humanos.   

Dado que para Sheets-Jhonstone  Thinking in Movement es la esencia de la experiencia de la improvisación,  es el ejemplo utilizado lo largo de su ensayo,  sin que al tomar esta experiencia como ejemplo pretenda afirmar que  todas las experiencias  Thinking in Movement  son de este tipo.   Igualmente, su investigación abarca mucho más que la  mera  descripción del fenómeno de la improvisación en danza,  sus planteamientos tienen  implicaciones en  la manera en que concebimos pensamiento y racionalidad.  

A partir de su investigación,  Sheets-Jhonstone  pretende  elucidar la base o esencia de la  experiencia Thinking in Movement[4],  incluyendo además de las descripciones fenomenológicas sobre dicha experiencia,  una reflexión sobre el  origen de este tipo de pensamiento en la vida humana y animal.      Es así como,  además de la improvisación en danza,  Sheets-Jhonstone  recurre a la experimentación  en psicología  y etología para describir la experiencia del movimiento y su importancia para la vida humana.     Las principales descripciones hechas por la autora son las siguientes:

            La creación de la danza en el momento mismo,

 la creación como proceso

Según la autora,  aquel que improvisa en danza tiene claras las reglas que implica esta experiencia:  danzar la danza  como ella aparece en cada momento y espacio particular (484).    Aun cuando pueden ser más las especificaciones o reglas que entren en juego,   el propósito de los bailarines no es  reproducir algo planeado o coreografiado con anterioridad,  sino experimentar un movimiento espontáneo.     Este rasgo  implica que la creación es un proceso vivido  que existe sólo en el aquí y ahora de la creación.  En  la improvisación   el proceso de creación no es una idea sobre una danza a realizar,  sino que es la danza misma,  esta se  crea en el momento en que se ejecuta o practica,  y en este sentido,  la creación es entendida como un  proceso en el cual nadie sabe que sucederá exactamente en cada momento.          Vista de este modo,  la improvisación en danza no requiere un entrenamiento previo,   la  repetición de una secuencia de movimiento y su perfeccionamiento carecen de sentido (Sheets-Jhonstone 485)[5].   Así,  la improvisación es caracterizada por un proceso de creación particular,   constituido momento a momento por un fluir de movimientos que tienen un mundo de posibilidades cinéticas.  

            La esencia de la improvisación en danza[6]

Para descubrir cómo dicho proceso particular de creación es posible,  Sheets-Jhonstone utiliza el método fenomenológico y su propia experiencia como bailarina  involucrada en la experiencia de la improvisación.    Analizando las diferentes posibilidades de experimentación,   Sheets-Jhonstone encuentra que es esencial a la improvisación en danza la no separación de pensar y hacer,   y con esto,  la capacidad que el bailarín involucrado en dicho proceso tiene para pensar en movimiento o Thinking in Movement.   Esta afirmación no implica  que el bailarín esté pensando en ideas sobre el movimiento,  o que sus pensamientos están siendo traducidos en movimiento,  en este caso,  pensar es estar atrapado en un fluir dinámico,  pensar es por naturaleza cinético (Ibíd.).  Sin embargo, el pensamiento entendido como dinámica de movimiento,  implica una forma diferente de abordar el pensamiento que amplia sus posibilidades más allá del lenguaje y los referentes simbólicos a los cuales es ligado generalmente.      

  

            La no-dualidad mente-cuerpo         

La experiencia de la improvisación  implica la exploración del mundo  en movimiento.      Cada momento descubro a través del movimiento las posibilidades de movimiento que me brinda cada instante.   Este proceso no implica que mi percepción del mundo y de las cosas que lo componen  ejercite en mí una respuesta motora, el mundo es envuelto en mi continuo fluir:     el mundo dinámico que percibo,  incluyendo el mundo cinético de mi propio movimiento,  es inseparable del mundo cinético en el cual me estoy moviendo.   Sentir y percibir,  y moverse,  no provienen de dos regiones separadas de la experiencia,  tanto la percepción como mi movimiento son coodeterminadas mutuamente.    No existe un cuerpo y una mente actuando por separado,  mi movimiento no es  un proceso mental que existe antes de y distinguible de un proceso físico,  ni mi movimiento implica la ausencia de pensamiento.    Al tomar la postura dualista mente-cuerpo se está negando la posibilidad  de experimentar un cuerpo atento que tiene la posibilidad  de crear la danza en el acto,  esto es improvisar (Sheets-Jhonstone 487).    Es gracias a esta posibilidad de Thinking in Movement que un ser humano puede improvisar, i.e.  crear el movimiento en el acto,  bailar.  

Según lo anterior,  el mundo que dinámicamente se explora es inseparable del mundo que dinámicamente se crea.      Al experimentar Thinking in Movement,  el pensamiento es inseparable de su expresión en el movimiento;  ciertos pensamientos o  imágenes no interrumpen la fluidez del movimiento.  No exploro la posibilidad de movimientos y enseguida ejecuto uno elegido,  sino que  integro estas facetas en un movimiento continuo.     

Estos planteamientos implican una ruptura con el pensamiento cartesiano del paralelismo mente-cuerpo,   la mente  es  mente-encarnada,   y en este sentido es errada la idea de un  cuerpo transcribiendo lo que la mente piensa.   Así como Wittgenstein afirma que “cuando yo pienso en lenguaje [...] no existen además de las expresiones verbales ideas pasando a través de mi mente” (Ciatdo por Sheets-Jhonstone 493);   y  Merleau-Ponty afirma en la misma línea que  el discurso no es el signo del pensamiento, si  por esto entendemos  que es un fenómeno que precede al otro... ni podemos conceder... que  este [el discurso] es la envoltura o vestido del pensamiento (Citado por Sheets-Jhonstone 493);   en el caso del movimiento la misma idea puede ser aplicada.    Esto  no significa  que evidentemente en muchos casos pensamos antes de hablar o de movernos en determinada forma,  pero  el  pensamiento no puede ser entendido tan sólo de esta forma,  existen experiencias cinéticas en las cuales pensamiento y movimiento van ligadas  (Ibíd.).

            Carácter no simbólico de Thinking in Movement

En  el contexto de la improvisación,  Thinking in Movement  no está limitado por   movimientos de danza específicos, i.e. pertenecientes a una técnica.      Aun cuando la improvisación puede retomar movimientos que tengan alguna significación en el plano cultural,  Sheets-Jhonstone cree que esto no implica que la danza adquiera un carácter simbólico.    Realizar ciertos movimientos, no implica realizar una danza sobre un tema en particular,  sea amor, odio, agresión, placer, etc.   Aun cuando para aquel que observa pueden  referir algún tipo de ideas,   para aquel que improvisa no implican este tipo de valores referenciales (Sheets-Jhonstone 491).    

Esta idea, según la cual Thinking in Movement no implica referentes simbólicos es criticada por Curtis L. Carter en su ensayo Arts and Cognition:  Performance, Criticism, and Aesthetics.    Aun cuando Carter  retoma el concepto de Thinking in Movement         –erlebnis- para describir una forma de conocimiento relacionada con los procesos artísticos en danza,  considera que Sheets-Jhonstone falla al afirmar que la improvisación en danza  es completamente independiente de  los sistemas simbólicos (Carter, Arts 63).  Si bien para Carter esta noción evidencia un tipo de conocimiento que sólo puede ser obtenido en la experiencia artística,   considera errado que Sheets-Jhonstone limite este tipo de pensamiento a la experiencia de la improvisación,  o que no considere los referentes simbólicos previos a los movimientos de danza,  tales como el Ballet o  el sistema Graham de la Danza Moderna.   Para Carter,  Thinking in Movement es operativo con respecto a danzas creadas con significado,  y en las cuales se mezclan experiencias, pensamientos o sentimientos previos (Ibíd.).     No considero que Sheets-Jhonstone este limitando de esta manera el campo de acción de Thinking in Movement,  para ella la improvisación es una experiencia límite de este fenómeno que se asemeja a la experiencia primaria de seres animados en la cual puede decirse que domina este tipo de pensamiento.   En la improvisación sacamos de juego otro tipo de pensamientos que no están relacionados con  la movilidad,   y en esta medida es una experiencia que permite describir más fácilmente el fenómeno Thinking in Movement.   Igualmente no creo que Sheets-Jhonstone este negando que  Thinking in Movement puede combinarse con otro tipo de pensamientos,   y que  de hecho esto es lo que sucede en gran parte de la danza.   Curtis menciona en la parte final de su ensayo que “Erlebnis,  tal como ocurre en el arte,  no ocurre sin embargo independientemente de  erkenntnis, porque  el permormer y el espectador están generalmente informados por un conocimiento previo acerca de la danza” (66).     Por tal razón,  considero que para ambas autoras  puede persistir una combinación de diferentes tipos de pensamiento en la danza,  sin embargo en Sheets-Jhonstone es claro que Thinking in Movement se encuentra presente en la improvisación de una forma más pura que en otros tipos creación de la danza,  en los cuales el lenguaje y los referentes simbólicos tienen gran importancia[7].      Igualmente, considero que a partir de Sheets-Jhonstone se comprende  la improvisación como un tipo de creación que puede estar presente en diferentes tipos de danza[8].

Sheets-Jhonstone recurre a  la improvisación para explicar la primacía del movimiento en la vida humana,  y con ello el papel de Thinking in Movement en la experiencia,  porque esta experiencia revela dicho fenómeno con mayor claridad,  más no porque en otras experiencias dancísticas esté ausente.  Además,  considero que un bailarín puede concentrar totalmente su mente en el movimiento independientemente de si éste corresponde a una secuencia memorizada o a una secuencia improvisada.      

 

Thinking in Movement, otra forma de pensar

Continuando con la descripción de esta experiencia,  Sheets-Jhonstone afirma que Thinking in Movement está ligado  a situaciones cambiantes en las cuales el cuerpo es capaz de atrapar todo aquello que le acontece.  En la improvisación,   las posibilidades de movimiento emergen en un complejo de relaciones, cualidades, y patrones,  que en ningún momento tematizo.    En el núcleo de este fluir, persiste una inteligencia de movimiento,  un logos cinético del cuerpo,  y por esto  puedo decir que en este momento,  en el cual me entrego al movimiento,  estoy pensando en movimiento o Thinking in Movement.   El  movimiento que momento a momento creo  en la improvisación,  no es una cosa que yo hago,  una acción que tomo o emprendo,  un comportamiento en el cual me conduzco.     Es un momento pasajero, un presente continuo de un proceso dinámico que no se puede dividir en principios y finales.   

A lo largo de estas descripciones,  Sheets-Jhonstone ha querido mostrar que existen otras formas de pensamiento diferentes a pensar en palabras.   Cuando me encuentro improvisando,  estoy viviendo la vida de una manera particular,  estoy explorando el mundo directamente,  experimentándolo momento a momento a través del movimiento.    No existe una mediación entre el mundo  y yo,  no existe una representación del mundo sino una experimentación directa de todo aquello que lo conforma.    En esta experiencia límite del movimiento se reafirma la condición no simbólica del movimiento,  el mundo se crea sin intermediarios en la experiencia misma del movimiento.   En esta experiencia el mundo no es el mundo ordinario representado en el lenguaje,  o un mundo de pasados y presentes,  principios y finales.  Esta es una experiencia no lingüística que replantea la noción dominante de pensamiento,  y  que tiene implicaciones para la epistemología, la estética  y la evolución. 

El pensamiento ha sido tradicionalmente ligado al lenguaje, i.e. tiene lugar por medio del lenguaje,  y sólo en este sentido se habla de un pensamiento racional.  Partiendo de estos supuestos la idea de Thinking in Movement no tiene lugar.   La descripción de la experiencia de improvisación en danza afirma la posibilidad  considerar el movimiento no como un vehículo para el pensamiento,   ni como un sistema simbólico a través del cual se pretende referir algo más.   A través de esta reflexión se  muestra que el movimiento no es ni un medio a través del cual los pensamientos del bailarín emergen,  ni un instrumento para mediar pensamientos: el movimiento constituye los pensamientos mismos.   Negar estas posibilidades de pensamiento  es negar dimensiones de la experiencia humana,  dimensiones en las cuales  el pensamiento no-simbólico puede ser designado como racional.

3.   Thinking in Movement en la vida humana

Después de haber descrito la experiencia de Thinking in Movement en la improvisación,  Sheets-Jhonstone hace una descripción de la misma en la primera infancia y en la vida humana en general.    La incluyo porque considero que aun cuando la descripción de la improvisación es pertinente para la danza,     estas últimas descripciones permiten  vislumbrar la importancia que la danza tiene para la vida humana,   importancia que en generalmente  no es reconocida ni dimensionada adecuadamente, incluso por los propios bailarines.    


Thinking in Movement,  otra forma de ver el cuerpo

Esta concepción amplia del pensamiento  implica igualmente una concepción diferente  del cuerpo.    El movimiento es generalmente visto como un medio a través del cual el cuerpo se relaciona con el mundo.    De acuerdo con las descripciones anteriores,    sería correcto afirmar que el movimiento es la forma de ser en el mundo de un cuerpo,  y por lo tanto,  movimiento y cuerpo son una pareja indisoluble en la vida animada.    De esta forma,  Thinking in Movement es la forma primaria del pensamiento de un ser cuerpo, y por lo tanto el cuerpo y  el movimiento son dadores de sentido  en la medida en que el mundo se constituye  a partir de ellos.

Thinking in Movement,  nuestra primera experiencia del mundo
A través de diversos ejemplos de la experimentación en sicología con niños,    Sheets-Jhonstone muestra como el movimiento es constitutivo tanto en un sentido epistemológico como metafísico,  dado que el primer tipo de pensamiento que el niño tiene es de tipo Thinking in Movement.     Aun cuando algunos experimentos señalan  la importancia de las teorías de objetos,  el movimiento,  y la localización para la estructura semántica durante el primer año de vida[9],   la experiencia de cada ser humano antes del lenguaje revela para Sheets-Jhonstone  no sólo  la importancia de la experiencia Thinking in Movement  en la conformación del mundo y de sus dimensiones espacio temporales,   sino también el estatus independiente de la experiencia  Thinking in Movement con respecto al lenguaje.   Así,  esta experiencia esencialmente cinética debe poseer un estatus independiente,  i.e. no debe ser vista como experiencia proto-linguística o pre-lingüística.   

Los experimentos  de sicología infantil revelan para Sheets-Jhonstone,  no que el movimiento sea fundamental en el desarrollo  de una estructura semántica,  sino que “el movimiento es el fundamento de nuestra construcción epistemológica del mundo (Sheets-Jhonstone 498).       Es a través de este tipo de pensamiento que los niños  adquieren conocimiento  sobre objetos,  movimiento,  espacio, causalidad e incluso tiempo (499).     El movimiento –del niño o de los objetos-  le permite al niño descubrir que sucede si se mueve de determinada forma,  o si manipula un objeto de determinada forma,  descubriendo a su vez diferencias entre lo que después denominará estado  líquido, sólido o gaseoso.   Igualmente,   en dicha etapa empieza a comprender ciertas relaciones causales,  no en vano el niño tiene en sus primeros años una actitud completamente explorativa,  puesto que esto le permite descubrir la dimensión física del mundo y aquellas variaciones e invariaciones que implica (ibid.).    Dado que este tipo de conocimiento no depende del lenguaje,   no es adecuado llamarlo conocimiento pre-lingüístico,  sino un tipo  de conocimiento primario sobre el mundo circundante,  conocimiento a partir del cual se generan nociones indispensables para la vida y la experiencia implicada en el ser cuerpo-movimiento.  

            Thinking in Movement,  una experiencia inaprensible por el lenguaje

Otro rasgo analizado por Sheets-Jhonstone es que aun cuando los primeros desarrollos del lenguaje están relacionados con el movimiento,  la experiencia de Thinking in Movement  no es abarcada por el desarrollo posterior del lenguaje.      El psicólogo Jerome Bruner´s,  citado por Sheets-Jhonstone,   enfatiza que el primer interés en el desarrollo del lenguaje es la descripción de la acción humana,  y por lo tanto,  que  la estructura narrativa concierne en un comienzo al movimiento,   particularmente a algo que el psicólogo denomina “agentividad” ( Sheets-Jhonstone 500)[10].  A través de un experimento en el cual se pone en movimiento una animación conformada por  once puntos luminosos que representan diferentes partes del cuerpo,  se demostró que niños de tres meses de edad ya reconocen que estos puntos representan un cuerpo en movimiento,  y por lo tanto,  que manejan un esquema de cuerpo (501).    

Retomando a Stern y al propio Husserl,  Sheets-Jhonstone quiere mostrar que aun cuando el lenguaje guarde una estrecha relación con el movimiento en su primer desarrollo,    falla en captar la vida instintiva o existencial del ser humano.    Así,  “las palabras no son herramientas más afiladas, instrumentos más precisos a través de los cuales pensamos acerca de lo dinámico,  a través de las cuales  afinamos nuestro sentido  del espacio, el tiempo, la energía, la causalidad,  o la agentividad” (Sheets-Jhonstone 502).     Cuando pensamos en palabras acerca de estas nociones hemos desplazado el pensamiento  Thinking in Movement que permitió su desarrollo inicial,  y desafortunadamente este desplazamiento  ha implicado su posterior  desconocimiento.     Dado este rechazo o negación,   se ha afirmado que el lenguaje es lo realmente característico del ser humano desconociendo  la  propia experiencia,  y la manera en la cual se estructura el mundo en la primera experiencia de vida a partir del movimiento.     Toda la experiencia no verbal que los seres humanos poseen  no es transformable en lenguaje,  i.e. no son experiencias pre-lingüísticas.  Aun cuando en el desarrollo del lenguaje pretendan ser codificadas,  muchas de ellas no pueden ser objeto de esta transformación.    Citando a Stern,  Sheets-Jhonstone menciona que esta imposibilidad se debe a que la palabra que describe el comportamiento no tiene la misma fuerza que el comportamiento mismo (503).  En una postura radical,   afirma Sheets-Jhonstone que en la infancia el lenguaje no es la experiencia ni crea la experiencia  ya que los niños se experimentan a ellos mismos en su mundo circundante (505).  Esta  experiencia primaria nos permite afirmar que nuestros conceptos básicos están fundados en  conceptos corporales  y no son dependientes del lenguaje,  por lo tanto,   la infancia no debe ser vista como una etapa proto-lingüística (ibid.).   

Hasta aquí,  mi ejercicio ha sido principalmente el de lectora,  las afirmaciones corresponden con los planteamientos de Sheets-Jhonstone, y  por lo tanto  quisiera plantear algunos interrogantes a  las descripciones realizadas,  para de esta forma aportar igualmente mi experiencia de la danza  en el desarrollo de estas reflexiones.

6.  Implicaciones para la danza
Después de leer y analizar la propuesta de Sheets-Jhonstone,  se evidencia el peso que la autora quiere dar al tipo de pensamiento descrito,  sin embargo,  cabe  preguntar entre otras cosas: ¿qué importancia,  además de la constitución del mundo en la primera infancia,  tiene la experiencia Thinking in Movement para los seres humanos?, ¿qué implicaciones tiene la danza  y la improvisación en la experiencia humana siendo una experiencia del tipo Thinking in Movement?,      ¿qué otras experiencias de tipo Thinking in Movement tienen los seres humanos en su vida adulta?,  ¿cuál es la peculiaridad de la danza con respecto a otras experiencias de este tipo?     Aun cuando Sheets-Jhonstone no plantea estas preguntas,  considero que a partir de sus planteamientos se pueden desglosar algunas respuestas.
     
Como vimos,   aun cuando  Thinking in Movement  es una forma de pensamiento fundamental en la constitución del mundo en nuestra primera experiencia de vida (la primera infancia),   en la edad adulta,    este tipo de pensamiento es desplazado por el lenguaje.    Igualmente,  en la evolución del  ser humano Thinking in Movement ha perdido importancia,   y aun cuando su papel sigue siendo fundamental en la infancia,  en la edad adulta  es prácticamente subestimado.   Si bien para el ser humano debió ser fundamental para la supervivencia poseer un alto grado de  inteligencia cinética, dichas habilidades,  indispensables para  los animales en la procuración de  alimento y en la búsqueda de seguridad,  no son indispensables para el ser humano actual.   Conocemos diariamente a personas cuya actividad física es nula,      y en muchos casos la experiencia del movimiento es una experiencia de gimnasio,  un añadido a la vida cotidiana,  absorbida en mayor medida por experiencias sedentarias en las cuales Thinking in Movement no juega un papel predominante en el pensamiento.      Si  en nuestro tiempo la experiencia del movimiento no es indispensable para la supervivencia,  ¿qué papel puede desempeñar la experiencia del movimiento,   y específicamente  la danza,  en la edad adulta?

            Vivamos nuestro ser cuerpo

Si nuestro ser cuerpo implica un ser en el mundo en movimiento, i.e. implica una forma de ser en el mundo diferente de la quietud;   la movilidad debe desempeñar un papel relevante para  nuestro ser.   Mientras ser planta implica no  desplazarse,  ser cuerpo-humano implica desplazamiento.   Es así como en el modo de ser sedentario  se subutilizan y niegan  todas las posibilidades de ser que nos brinda el ser corpóreos.     No pretendo insinuar que debamos retomar nuestra faceta animal e ir a la jungla para experimentar nuestra naturaleza cinética,  pero sí que debemos replantear nuestra experiencia  cotidiana y el papel que el cuerpo y el movimiento tienen en la misma.      Dado  que la niñez es una etapa de la vida (eminentemente cinética) en la cual no permanecemos indefinidamente,  la danza  sería una experiencia acorde a nuestro ser y practicable a lo largo de nuestra vida.     Una vez que el lenguaje ha asumido mayoritariamente el papel que el movimiento tenía en nuestros primeros años (constituir el mundo),  la danza puede asumir  un papel relevante en la vida humana.       Al igual que el niño se resiste a que su mundo de movimiento sea absorbido por el lenguaje (Sheets-Jhonstone 503),  el bailarín y todos los espacios de danza y movimiento  generados en la experiencia humana son una resistencia a que el mundo sea tan sólo experimentado indirectamente a través del lenguaje.   La danza es la posibilidad abierta que posee cada ser humano para  explorar, experimentar,  y conocer el mundo directamente y sin intermediarios.   

            La danza y el movimiento como medios

 de regulación biológica y sicológica
No obstante  la importancia que pueden tener la danza y el movimiento en la vida humana,   dado el tipo de experiencia que brinda al ser corpóreo,  es pertinente analizar cual es la peculiaridad de este tipo de experiencia.      Sin decir la última palabra en este tema,  considero al igual que Sheets-Jhonstone,  que la danza    persigue fines estéticos y no fines prácticos,  como sí  ocurre en algunas prácticas deportivas en las cuales podríamos pensar que Thinking in Movement de alguna forma está presente.    Un atleta busca obtener una velocidad,  o  un montañista plantea como meta de su actividad una cumbre.    En el caso de la danza el fin práctico no siempre está presente,  y yo afirmaría más allá de Sheets-Jhonstone,  que por ejemplo,  en caso de la improvisación,  la danza es una experiencia cuya práctica reporta a quien la hace un beneficio inmediato.  La danza puede ser una práctica dotada de bienes internos[11], i.e. que se obtienen en la práctica misma.     Aun cuando existan otros fines adicionales  -que pueden ser estéticos-,  estos pueden salir de juego en el momento en que bailo.        

Además del aspecto anteriormente señalado,  i.e. los bienes internos que posee la práctica de la danza,  existe otro rasgo peculiar a la misma.   Hemos visto la importancia de la creatividad en el proceso de creación implicado en la improvisación.   Además de ser una experiencia de tipo Thinking in Movement,  el pensamiento involucrado es esencialmente creativo.    El cuerpo no está limitado por ciertas rutas de movimiento,   y en esta medida disfruta de un amplio rango de libertad cinética  y potencial creativo.    Se genera de este modo una relación peculiar entre movimiento, cuerpo,  y mente.     Ahondar en estas relaciones  hace parte de  una investigación profunda que excede el objetivo de este ensayo,  por lo tanto,  lo dejo más como un planteamiento abierto y por construir.        

Las peculiaridades descritas  dan origen a otros interrogantes que considero importantes campos de estudio.   ¿Cuáles son las implicaciones que tiene dicha práctica para la vida humana?¿cuál es la implicación de la libertad cinética experimentada?     A partir de  un enfoque biológico,  puede afirmarse que si el cuerpo implica un ser en el mundo en movimiento es razonable pensar que la danza  reporta beneficios para el ser humano en relación con su biología.     El movimiento debe relacionarse con  el equilibrio biológico del cuerpo,   nuestras células y muchos de nuestros órganos y funciones deben estimularse a partir del movimiento.    Ahora,  aquello que la libertad de movimiento y la capacidad creativa aflorada implican para nuestro ser,  es algo a lo cual puedo dar respuesta tan sólo desde mi experiencia.    La danza ha aportado  múltiples beneficios a mi cuerpo y a mis emociones,   he podido experimentar la danza como liberación de  tensiones en  niveles físicos y emocionales.    

Todos estos planteamientos e inquietudes  encuentran grandes similitudes con diversas tradiciones orientales   en las cuales el conocimiento sobre el cuerpo y la mente ha conllevado a que en las prácticas cotidianas se involucren actividades relacionadas con el cuerpo-mente y el movimiento.       Tradiciones orientales,  tales como el Yoga,  las diferentes artes marciales y el Tai chi,    han reconocido los beneficios que la práctica del  movimiento y de la  danza  reportan a la vida humana.    En occidente, considero que un enfoque fenomenológico puede conllevar las mismas deducciones,  dadas las relaciones que a partir de este enfoque se establecen entre cuerpo, mente y emociones. 

            La peculiaridad de la improvisación
He puesto un especial énfasis en la improvisación,  no sólo por ser el ejemplo retomado por Sheets-Jhonstone,   sino también por las peculiaridades que dicha práctica posee,  peculiaridades de las cuales ya he mencionado algunas.   En un plano mental,  considero que la improvisación se acerca a la experiencia de la meditación en movimiento;  el flujo de pensamientos disminuye y nuestra atención mental se concentra en el movimiento y su creación.  
Por otro lado,  considero que la experiencia Thinking in Movement  a  la cual accedemos a través de la improvisación,  define una  experiencia límite de la danza.    Barbara Horton busca a través de la fenomenología encontrar aquello que es esencial a la danza,    preguntando a los bailarines qué caracteriza los momentos de su vida en los cuales realmente sienten que han bailado,  y encuentra que la realización del propósito o la intención de movimiento  es esencial  (Horton, 1989).    Según ella,  el propósito de la danza es eminentemente estético[12] y es en esta medida que es un valor perseguido por sí mismo  independientemente de cual sea el estilo o el tipo de manifestación expresada.     Así,  en el momento de bailar,  vivo para el disfrute de la experiencia particular del movimiento,  en este momento el cuerpo es vivido,  uno es su cuerpo,  y si los propósitos son acordes al movimiento puedo vivenciar todos mis poderes de movilidad (Horton, 105).    Yo afirmaría que en estos momentos,  además de las características mencionadas por Horton,  la presencia de  Thinking in Movement es fundamental, y que cuando alguien menciona haber bailado,  ha experimentado en cierta forma la improvisación.     Independientemente de si su movimiento corresponde a una secuencia aprendida o no,  este hecho sale de juego,     su experiencia se concentra en la movilidad y  no son tenidos en cuenta todos los tipos de experiencia que no están relacionados directamente con  ella.  

Por otro lado,  en la improvisación se establecen  relaciones particulares con aquellos con quienes se comparte el espacio y el movimiento.   No en vano el movimiento de improvisación surgido en los sesenta guarda grandes relaciones con el proceso político de la época.    Los jóvenes buscaban  libertad,   igualitarismo,  espontaneidad,  y creatividad;   y la improvisación surgió como respuesta a todas estas inquietudes[13].    En la improvisación,  el proceso de creación  implica una indeterminación dada por el juego que establezco con los otros cuerpos.    La creación no depende de nadie en particular,  es un proceso que se edifica con la espontaneidad de todos,   y por lo tanto,  mi atención,  aun cuando está centrada en mi cuerpo y movimiento,  implica la inclusión del otro en mis posibilidades de movimiento.

 

Implicaciones políticas de esta visión

Dado que a lo largo del texto he querido evidenciar la importancia que la danza y el movimiento tienen para la vida humana,  quiero cerrar el texto con algunas de las implicaciones que en materia política pueden tener los planteamientos aquí expresados. 

Si hemos de aceptar que la danza reporta beneficios directos a quien la practica,  es  pertinente que se siga manteniendo como una tradición[14] y no sólo como una práctica reducida a un grupo minoritario que decide especializarse.     En esta medida,  es conveniente que las políticas culturales del área  apunten  al fomento de la danza no sólo como práctica profesional,   sino como práctica vital.       La danza debe vivirse en primera persona,  y no tan sólo observarse como muchas veces suele suceder.    Vivir y observar la danza son experiencias distintas,   y aun cuando ambas pueden  reportar beneficios al ser humano,    la experiencia en primera persona implica beneficios directos,  y en mi opinión superiores.   La danza es un bien de la humanidad,  un bien no restringido a nadie,  y por lo tanto,  abierto a brindar todos sus beneficios a quien lo desee.           El ser humano que no baila se niega  la posibilidad de una experiencia sumamente enriquecedora y grata.

Bibliografía

Carter,  Curtis L..  Arts and Cognition:  Performance, Criticism, and Aesthetics.  En:  Art Education,  Vol. 36,  No.  2, Art and the Mind (Mar., 1983), 61 – 67.
---------------------.  Improvisation in Dance.  En: The journal of Aesthetics an Art Criticism, Vol. 58, No. 2, Improvisation in the Arts (Spring, 2000), 181 – 190.

Fowler, Sarah B.  Reseña:  Illuminating Dance:  Philosophical Explorations.  En:  The Journal of Aesthetics and Art Criticism, Vol. 44, No. 4 (summer, 1986), 417 – 419.

Horton Fraleigh, Sondra.  Good intentions and dancing moments:  Agency, freedom, and self-knowledge in dance.  En:  The Primacy of Movement:  Advances in consciousness research.   Editorial Board.  1999.  Capítulo  6.  102 – 111.

Husserl,  Edmund.  Ideas I.    Editorial Fondo de Cultura Económica: México. 1995.
---------------------.  Ideas II.  Investigaciones Fenomenológicas sobre la Constitución.  Editorial  Universidad Nacional Autónoma de México.  Traducción: Antonio Zirión.  1997
---------------------.  Invitación a la fenomenología.  Editorial Piados: Barcelona.  1998.

MacIntyre, Alasdair.   Tras la virtud.  Editorial Crítica: Barcelona.  2001.  278 – 299.  

Novack, Cynthia J.  Looking at Movement as Culture:  Contact Improvisation to Disco.  En:  TRD   (1988-), Vol.  32, No. 4 (Winter, 1988), 102 – 119.

Sheets-Jhonstone.   Thinking in Movement.  En:  The Primacy of Movement:  Advances in consciousness research.   Editorial Board.  1999.      Capítulo 12.  483 – 517.

Stein, Sue Bonnie.  Butoh: “Twenty Years Ago We Were Crazy, Dirty, and Mad”.  En:  The Drama Review:  TDR, Vol. 30, No.  2 (Summer, 1986), 107 – 126.


 


* Todas las traducciones son realizadas por la autora.
[1] La mayor parte de las descripciones aquí expuestas corresponden con la exposición que Husserl hace del programa de la fenomenología en el libro Ideas I.
[2] Publicó en 1966 su Tesis Doctoral The Phenomenology of Dance.     Sarah B. Fowler,  en una reseña sobre el desarrollo de la  filosofía en la danza,  resalta el trabajo de Sheets-Jhonstone como uno de los primeros tratamientos filosóficos de la danza disponibles en el mundo académico.  
[3] La danza es vista aquí en un sentido muy amplio y no sólo como una mera actividad profesional.   Igualmente, el ensayo no se enfoca en una técnica específica,  y la improvisación se concibe más como un estilo de creación.

[4] No traduciré el término Thinking in Movement para conservar su significado original.  El término debe ser entendido como pensar en el momento en que uno se esta moviendo y además pensar en el movimiento que se está realizando en el instante.
[5] Aun cuando Sheets-Jhonstone no lo menciona,  la improvisación si requiere de muchas habilidades  que deben ejercitarse y practicarse si los participantes desean tener un cierto nivel de inteligencia cinética.  La imitación,  egopercepción,   comunicación, y  atención, son tan sólo algunas de las destrezas  que pueden facilitar un movimiento fluido en un ejercicio de improvisación.   
[6] A partir de estas descripciones,  Sheets-Jhonstone no pretende desarrollar una teoría sobre la danza,  ni establecer un concepto sobre la improvisación en danza.   El enfoque fenomenológico no implica teorización sino tan sólo descripción y captura de   esencias de la experiencia a partir de la experiencia misma,  en este caso,   la experiencia de Thinking in Movement -improvisación en danza- de primera mano.
[7] La danza Butoh  puede ser un ejemplo  límite de Thinking in Movement,   dicha  forma de improvisación parte de un fuerte trabajo de la conciencia y la experiencia,  a partir del cual se pretenden eliminar todos los conceptos y referentes simbólicos predados.      Es así como el bailarín realiza movimientos sin pretender retomar todo su acervo cultural de movimiento.  Igualmente hay un intento por disminuir el flujo de pensamientos no relacionados directamente con la experiencia del movimiento.         Por esto la  danza Butoh implica rasgos de conciencia diferentes a los que puede implicar la experiencia del Ballet en un proceso de creación diferente de la improvisación,  aun cuando en ambos existe la experiencia Thinking in Movement.   
[8] Curtis muestra en un ensayo titulado “Improvisation in Dance”,  como diferentes manifestaciones culturales y estilos de la danza de diferentes épocas,   entre los cuales menciona la danza Griega que evoca Dionisio,  la danza tala de la India, el Noh drama japonés,  el flamenco,  el ballet,  la danza moderna, y la danza posmoderna,   han utilizado la improvisación como estilo de creación.          
[9] Véanse los ejemplos de Bloom retomados por Sheets,  en  los cuales muestra como el movimiento es fundamental en la conformación de las primeras palabras.
[10] Esta noción es definida por las relaciones agente y acción, acción y objeto, agente y objeto,  acción y localización, y propietario y posesión.
[11] Retomo los términos práctica  y bienes internos compilados en el libro Tras la virtud de  Alasdir MacIntyre.

[12] El término estético,  esta relacionado para Horton con el reino  de sentimientos y sensibilidad que a través de esta experiencia son expresados.
[13] Véase el ensayo de  Cynthia J.  Novack, “Looking at Movement as Culture:  Contact Improvisation to Disco”.  Allí la autora muestra la faceta política del contact improvisation.
[14] Aquí  la palabra tradición no está relacionada con la práctica de alguna danza tradicional en particular,  aun cuando esta tenga un valor fundamental en la medida en que ha conformado las tradiciones culturales de diferentes grupos.   La tradición es entendida como una práctica  común a las personas que conforman una cultura,  la cual hace parte de su vida cotidiana.   La tradición  que se considera pertinente fomentar es la de la danza en general,    incluyendo todas las expresiones posibles de este género. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario